Gracias al blog de Maria Rosa Vila,
enfocant, he sabido que Vivian Maier ya tiene una
web dedicada a su figura.
Una mujer que se dedicaba a cuidar niños y que durante más de 40 años se dedicó a fotografiar -especialmente en las calles de New York- la excepcionalidad de la cotidianidad. Lo romántico del asunto es que durante todo ese tiempo nunca mostró una fotografía.
Hoy he estado repasando las imágenes de esta fantástica street photographer y me han llamado la atención además de las fotografías realizadas con una rollei de formato 6×6, sus fotografías en color.
Realmente hay poquitas, pero de una calidad importante. Quizás me ha llamado especialmente la atención esta primera imagen.

November 1977
Otra fotografía en la que se sitúa el punto de interés justo en el centro de la fotografía es la siguiente:Los 4 protagonistas están situados en el centro de la misma, me parece una fotografia bella y de una composición exquisita. Sin duda el color en esta imagen es un valor añadido.

October, 1978
¿es quizás esta tendencia una herencia de sus trabajos en formato medio? Me da que sí, pero me gustaría saber vuestra opinión.

October 1979
También en el apartado selfs portraits encontramos una serie de autoretratos notables.

Untitled, Self Portrait

Untitled, Self Portrait

Untitled, Self Portrait
No se si también os ha pasado a vosotros pero sin dudas me quedo con ganas de mas, de mas fotografias de Vivian en color.
No tengo ni idea de si su trabajo en color fue extenso o si por el contrario fue algo anecdótico o experimental, espero que sea lo primero…
En nuestra última reunión de los miembros fundadores de
Calle 35, Domingo Venero me estuvo enseñando unas fantásticas fotografías que ha incorporado en su recién inagurada web. Estas imágenes tienen como común denominador el hecho de que aparece el mismo
Mingo en ellas, ya sea a través de reflejos, sombras, etc…
Hay que reconocer que esto no es algo novedoso, desde la aparición de la fotografía la gran mayoría de fotógrafos han incorporado este registro en su repertorio, del que me parece que pocos fotógrafos se salvan – me incluyo.
Lee Friedlander publicó en 1970 un libro llamado Self-portrait y cuyo eje discursivo fue exactamente este, en todas las fotografías aparece por activa y por pasiva el mismo Friedlander.
En el prólogo del libro Friendlander comenta que este fue un proyecto que se le fue apareciendo y que empezó inicialmente como retratos directos.
Para ir derivando en retratos en los que aparece a través de sombras, reflejos, etc… y hace un análisis de como cambia una fotografía en las que el mismo fotografo aparece casi como un intruso alterando el discurso de la imagen.
Como homenaje al amigo Friedlander, subo este autoretrato realizado hace 2 días.
American Color es un proyecto realizado por Constantine Manos, fotógrafo de Magnum, dividido en dos libros publicados respectivamente en 1995 y 2010.
Sus premisas son bastante sencillas, se trata de fotografías realizadas en los Estados Unidos que muestren el universo de la sociedad norteamericana, no pretende explicarla sino que más bien se nutre de su realidad.
El mundo de la fotografía y de los fotógrafos es radicalmente subjetivo, al menos las fotografías de los fotógrafos más reconocidos lo son.
Eso de la objetividad en fotografía es una quimera, sólo con encuadrar ya estás opinando, estas eligiendo que es lo que te interesa y lo que no. Los buenos fotógrafos además de saber encuadrar deben saber que es lo que les mueve cuando salen a la calle, saber que es lo que están dispuestos a fotografiar hasta la obsesión mas enfermiza, no hay otro modo.
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| ©Costa Manos |
Este es el caso de Constantine Manos en American Color, durante más de 20 años ha estado buscando y encontrando las fotografías que se ajustaban a su proyecto… y menudo proyecto.
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| ©Costa Manos |
Sus fotos pertenecen a ese tipo de imágenes que a uno le gustaría hacer, una nueva fuente de inspiración y de aprendizaje.
Si analizamos sus imágenes, una de sus constantes más representativas es no enseñarlo todo, Manos prefiere sugerir.
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| ©Costa Manos |
Siempre hay una silueta misteriosa, una mano, una sombra o una situación no explicada totalmente que nutre de misterio sus imágenes. En el fondo no importa lo que hacen sus protagonistas, sino lo realmente importante es que el espectador se pregunte que diantres están haciendo.
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| ©Costa Manos |
Por otro lado -y lo más importante- el uso del color en sus fotografías es excelso, rozando lo sublime. Los parques de atracciones, las zonas playeras de la costa este y de la costa oeste son los lugares que ha utilizado Manos para su proyecto.
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| ©Costa Manos |
Otro de los recursos fotográficos utilizados es “cortar” la cabeza de las personas, al eliminarlas se borra la identidad de la persona fotografiada y de este modo esa persona podría ser cualquiera, incluso nosotros y de algún modo nos identificamos con el sujeto fotografiado.
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| ©Costa Manos |
En la introducción del libro -y hablando de aspectos técnicos- Costa Manos nos afirma que es un “hombre Leica”, su primera cámara ya lo fue y durante toda su carrera es lo que ha utilizado. Para American Color nos confirma que utilizó una M6 y una Leica MP junto a dos longitudes focales, un 28 y un 35mm, la emulsión… la mítica Kodachrome.
Esto fue así hasta el año 2007 en la que realizó la transición al digital y existen algunas fotos -pocas- en el libro, como la que sigue.
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| ©Costa Manos |
En definitiva este es un trabajo puramente fotográfico, mi duda es al ver estas fotografías si el público al que va destinado es quizás demasiado reducido. ¿Es este un libro de fotografías hecho por un fotógrafo destinado a fotógrafos?
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| ©Costa Manos |
A menudo me pregunto si los fotógrafos no estamos demasiado obsesionados en la búsqueda de la imagen perfecta cuando el “lector” de las mismas quizás no está preparada para leerlas adecuadamente o darles el valor que se merecen.
Podríamos hacer una comparativa con la literatura, no todo el mundo le da el valor que se merece pongamos por ejemplo a “El Quijote“.
En fin, esta quizás es la única duda que me viene a la cabeza al observar un trabajo tan contundente de fotografía de calle.
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| ©Costa Manos |
La serie está formada por 85 imágenes realizadas entre 1960 y 1975, retratando la transformación del rol de la mujer dentro de la sociedad norteamericana.
Trataré de no explicar lo que ya se hace y bien en otros
lugares, aunque si quiero comentar que el grueso del trabajo de Winogrand fue posterior a los trabajos del «New York» de William Klein o de «Los americanos» de Robert Frank.
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| ©Garry Winogrand |
Garry Winogrand fué un «street photographer», compulsivo, obsesivo, tenaz y habilidoso cámara en mano.
«Fotografiar está siempre allí, es una manera de salir de ti mismo»
Con esta reveladora frase nos hablaba de sus crisis personales tras su primer divoricio que le hicieron vivir la fotografía como un proceso liberador. Podía estar sumergido en sus problemas pero el hecho de coger la cámara y salir a sus calles de Manhatan era una forma de liberarse de todo lo que le envolvía y coger aire.
Su forma de trabajar no era diferente a los de los demás «streeters», salía con unas ideas preconcebidas acerca de que era lo que deseaba fotografiar y dejaba que fuese la calle la que le sorprendiera y le diera la respuesta.
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| ©Garry Winogrand |
Algunos iluminados o «profesores de fotografía» hoy desean que esta forma de trabajar desaparezca porque la consideran anacrónica o porque consideran que la única opción válida es el reportaje o porque consideran que no se puede explicar nada a través de este tipo de fotografía, pero su opinión no tienen porqué ser más valiosa que la vuestra si -como es en mi caso- pienso que son ellos los que están equivocados.
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| ©Garry Winogrand |
Volviendo al amigo Garry, era un maestro del 28mm, sus imágenes tienen un gran ángulo de visión lo que invita a que existan muchos elementos y puntos de interés dentro de sus fotografías lo que sugiere al espectador descansar en sus imágenes… reposar en ellas.
Cuanto más tiempo las miras, más cosas ves.
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| ©Garry Winogrand |
La imagen previa simplemente me encanta, no es de sus fotos más conocidas lo reconozco pero me ha impactado. Observadla, volved a mirarla… la mirada furtiva de la chica fijada para siempre en ése instante, siendo besada… una mirada si queréis desafiante… y la de la otra chica observando como un «tipo» hace la «locura» de hacer una fotografía es simplemente mágica. Me transporta a ese momento y a ese lugar, o sea New York (before 1976).
Preguntas, esta fotografía no para de hacernos preguntas…
Pero… ¿que será de sus protagonistas? ¿seguirán vivos? ¿se casaron? ¿duraron mucho tiempo juntos?
Siguiendo con aspectos formales, quizás el mayor problema del gran angular es la distorsión de las lineas que Winogrand minimizaba dando una ligera inclinación a la cámara lo que sin duda aporta un mayor dramatismo a sus imágenes.
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| ©Garry Winogrand |
Esa inclinación se repite en el transcurso de toda su trayectoria como un recurso habitual, como en la imagen previa en la que aparece un vagabundo a punto de recibir limosma de un donante misterioso. Al darle este efectivo desnivel sugiere nuestra incomodidad con quién avanza hacia nosotros pidiendo dinero, como si lo quisiéramos evitar.
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| ©Garry Winogrand |
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No todas las fotografías de Winogrand fueron hechas en New York, pero es que esa ciudad da tanto de sí… Muchas de sus imágenes más reconocidas se situan en esa isla como esta en la que una pareja interracional sostiene a dos chimpancés en el zoo de Central Park. ¿no es suficiente mala leche? Recordad que estamos hablando del año 1964.
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| ©Garry Winogrand |
En fin, podríamos seguir y seguir porqué su trabajo es muy amplio y da para 4 o 5 posts como este… pero prefiero dejarlo aquí con otra de mis favoritas.
Otra foto que al verla de nuevo hace que no deje de interrogarme:
¿que pondrá en ese papel?
¿era de un amante?
¿por qué la chica se abstrae de su baile y le da mayor importancia a esas palabras escritas?
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| ©Garry Winogrand |
En definitiva, para mi las fotos de Winogrand son … preguntas en forma de rectángulo.