En fotografía no hay un solo camino sino hay tantos como miradas y todas ellas son válidas. Otra cosa diferente es saber diferenciar que es lo que es válido para uno mismo como fotógrafo. Cuando lo reconoces empiezas a discernir que para lo que uno funciona seguramente para otro puede que no sea así y viceversa.
Bajo mi punto de vista lo más importante es que el resultado sea coherente con las intenciones previas al inicio del trabajo, es decir que sea un resultado consciente y buscado. A partir de aquí ya podemos empezar a hablar de un proyecto serio.

Es curioso lo que a veces me sucede cuando enseño mis trabajos, en algunas ocasiones me he encontrado con la crítica de que no hay implicación ni intervención con lo que fotografío. Quizás esto sucede porqué se confunden mis intenciones, y creo que me intentan catalogar como fotógrafo de reportaje. Aunque lo entiendo me consuelo pensando en que mi fotografía no es de ese tipo, sino que es de otro.
Mi fotografía se basa en la no intervención, en buscar un tema y fotografiar lo que veo al salir a la calle y que sea ella misma y lo que en ella sucede lo que me invita y pide a gritos que apriete el disparador. Entre otras cosas, también se basa en la composición (al elegir un tema sino hay composición, no hay encuadre, no hay elección, me pregunto cual es el papel del fotógrafo en el momento de captar las imágenes…)

En una de esas críticas -que sin duda valoro- me han llegado a decir que una fotografía bien compuesta no es mejor que otra mal compuesta… Lo que pasa es que esas palabras me han provocado un cortocircuito del que aún no me he recuperado. Entiendo que esa observación va en la dirección de que me libere del peso de la búsqueda de una buena composición y busque otras cosas, pero yo me pregunto… y si la esencia de un fotógrafo es esa, ¿que sucede? ¿por qué tendría que cambiar su forma de hacer las cosas?

Reflexionando, podría darle la vuelta, podría preguntarme: ¿acaso es mejor una fotografía porqué el fotógrafo tenga interacción con el sujeto fotografiado? Yo creo que eso hablaría de otras cosas, pero no de la valoración de la imagen por si misma.

Por otro lado, hay un género fotográfico -la fotografía de calle- con el que me siento muy identificado y que habla mucho de la no intervención, de plasmar la realidad sin modificarla, de esos instantes fugaces que merecen ser retratados bajo un determinado punto de vista..
Creo que hoy en día este tipo de fotografía no se valora, va a la deriva y por el que sin duda lanzo una reivindicación desde aquí.

Cartier Bresson, Robert Doisneau, Saul Leiter, Alex Webb (fotógrafo de calle encubierto) o mi recién descubierto Constantine Manos (también street photographer encubierto) cada uno con su mirada particular podrían ser algunos de los exponentes de esta corriente.

No he podido evitar la tentación de subir una imagen de Constantine Manos de su trabajo “American Colors”.

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