Hace ya algún tiempo tengo en mi poder un ejemplar de “Divided soul” de David Alan Harvey, un libro que contiene imágenes realizadas en el trasncurso de 30 años y cuyo tema principal gira en torno el mundo hispánico.
Es un gran libro, muy bueno. Pero os voy a transcribir un texto que me llamó poderosamente la atención cuando lo tuve en mis manos por primera vez, David Alan Harvey nos explica como se las tuvo que apañar para poder realizar esa foto de la que os hablo en el título en el año 1976.

Aquel lugar se encontraba a nueve horas de coche de Madrid y no sabía muy bien a qué atenerme. Una reseña en El País sobre “la rapa das bestas”, un rito con caballos que iba a celebrarse en Galícia, atrajo mi atención. “Machismo” era una de las palabras que garabateé en un papel como algo representativo del carácter español que deseaba plasmar en imágenes. Naturalmente, lo que primero me vino a la mente fue el toreo, pero quería encontrar otros modos de expresión del machismo.
El artículo trataba sobre un acontecimiento anual en el que los hombres debían derribar a los caballos salvajes y raparles las crines. De este modo, evitaban que quedaran atrapados en la maleza y además vendían las crines para fabricar pinceles. Por supuesto, el dinero procedente de la venta iba a parar a la iglésia. Parecía una interesante fusión de historia y cultura y, por otra parte, una excelente manera de plasmar el machismo a través de la acción de un acontecimiento real… Quizás… El artículo era breve y no entraba en detalles. La “rapa das bestas” iba a celebrarse el domingo. Salí de Madrid un viernes por la tarde. Tenía planeado dormir en la furgoneta el viernes por la noche para avistar la silueta pétrea y gris de Sabucedo el sábado por la tarde. Conseguir información fiable siempre ha sido la cruz de mi trabajo. Lograr fotografías convincentes es una labor menos ardua que averiguar lo que va a ocurrir, El qué, el cuándo y el cómo sucederá realmente acaparan toda mi atención. En esta faceta de mi trabajo, soy como un detective que reúne pequeños retales de información y los va recomponiendo para poder estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. (…)  Y naturalmente los habitantes del lugar no entienden qué busco ni por qué extraña razón un extranjero loco pertrechado con una cámara hace esas absurdas preguntas.
Alguien me dijo que el rito se celebraba en las laderas cercanas a Sabudeco. Me subí de un salto a la furgoneta y conduje hacia las laderas… Nada. Regresé a la ciudad y volví a preguntar. Sí, llevaban a los caballos a un curro situado justo a la salida de la ciudad… De nuevo en la furgoneta, tomé la otra carretera. Veo a unos hombres correr por una ladera… Salto de la furgoneta y echo a correr hacia ellos. Persiguen y acorralan a las bestias a pie. No paro de correr, entrechocándose las cámaras. Los hombres se aproximan a una manada, rodeándola. Silbidos estridentes, ruido de cascos, polvo espeso. Los conducen al curro. Hombres polvorientos, marcados por la intemperie, que se pasan la petaca unos a otros. Hombres haciendo lo que más les gusta…Trabajando juntos como hermanos… el machismo personificado… los héroes de Sabucedo… las estrellas del espectáculo. No paro de disparar pero me da la impresión de estar perdiéndome imágenes por todos los lados… Cálmate, una cosa detrás de otra… Resulta tan fácil distraerse en la vorágine de los acontecimientos… Céntrate en una cosas… Captura la esencia… Atrápala… Retírate… Entra… Fúndela… Métete… Quédate fuera… Acostúmbrate al ritmo con rapidez… Decide cuándo debes entrar y cuando debes apartarte… Alternar pasividad y agresividad… Debo prever acciones que no he visto jamás. Los hombres derriban a los caballos… Los espectadores manifiestan su aprobación… Han derribado a un caballo, le cortan las crines…Suelen hacer faltan cinco o seis hombres para derribar un caballo. El polvo suspendido en el aire crea una luz suave y mágica. Soy el único fotógrafo presente… No sé si estoy aquí para mis lectores o simplemente porque me gusta la intensidad de la situación. Quién sabe… Probablemente ambos. (…)

David Alan Harvey, 1976
©David Alan Harvey
El texto continúa pero la esencia ya está capturada, cuando lo leí por primera vez me fascinó lo que este hombre tuvo que llegar a hacer para conseguir una sola buena foto. Porqué esa es la cantidad de imágenes que se incluyen de su estancia en Sabucedo en el mencionado libro Divided Soul. Desde que leí estas palabras tengo pendiente fotografiar al menos una «rapa das bestas«… quizás este año… quién sabe…
Por otro lado dejadme ser un pelín crítico con el Sr.Harvey, en algún punto del texto habla del machismo de la sociedad española. No estoy muy seguro que la rapa sea una fiesta machista, ni España una sociedad considerada tal…  pero entiendo que cada palabra hay que ponerla en su contexto y quizás en el año 1976 las cosas aún eran diferentes por estas latitudes…
Pero esta pequeña puntualización no empaña un ápice mi admiración por este gran fotógrafo.

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